Resistencia, continuidad y estética en un mismo pavimento
Un pavimento de hormigón es una superficie continua diseñada para soportar uso intensivo, cambios de temperatura y exposición a la intemperie. Además de su durabilidad, permite aplicar acabados decorativos (texturas y colores) y acabados técnicos (antideslizantes, alta resistencia, fácil limpieza) según el uso.
La diferencia entre un pavimento “correcto” y uno excelente está en la base, el espesor, las juntas y el sellado. En PAVIS cuidamos esos puntos para lograr un resultado estable y duradero.